POBRES NEGRITOS AFRICANOS

POBRES NEGRITOS AFRICANOS

Words by Marina Escudero Merino


Tenemos tres maneras de pensar o de describir África. Vemos África como un solo país, infantilizado y miserable. “Pobres negritos africanos”.

El África negra (subsahariana) es vista como la infancia de la sociedad mundial. Todo el continente es presentado, a menudo, a través de sus niños: niños corriendo, niños sonrientes, niños llenos de moscas o niños con armas en las manos, según la ocasión, el medio de comunicación o la ONG de turno. Nosotros, europeos, desarrollados y capaces, (que nos ahogamos en un pozo sin fondo si whatsapp se cae una tarde), debemos hacernos cargo de esos menores desvalidos que necesitan de nuestra sabiduría y de nuestro cuidado para valerse no por sí mismos. ¡Vayamos a rescatarlos!, ¡expoliemos sus recursos!, instauremos regímenes autoritarios que sigan nuestras directrices y después, cuando no quede nada con lo que enriquecernos, abandonémosles y obviemos cualquier responsabilidad que se nos reclame, ya no están bajo nuestra soberanía, y no queremos infringir normas internacionales.

Pero hay algo más que menores en este escaparate de África de las comunidades adenlantadas. También hay ancianas extremadamente delgadas, mujeres sistemáticamente violadas, hombres empuñando armas o extrayendo materiales de la tierra sin control, para su beneficio propio y el de sus guerrillas ¡Terroristas! Miseria.

Las sociedades africanas son percibidas como sistemas con escasez de bienes materiales y económicos ¡Viven con menos de un dólar al día! Pobres negritos africanos…

Tenemos el valor de no considerarlas solamente como comunidades pobres, sino también miserables. Desde aquí, desde las sociedades individualistas donde una vida tiene el valor que marca el color de su piel; que somos capaces de dejar que nuestros ejércitos siembren el terror; que nos quejarnos mientras personas que escapan de él duermen al raso en nuestras calles deseosas de “quitarnos nuestros trabajos”. Desde aquí, desde nuestro pódium del mundo, consideramos miserables a esas sociedades donde “no es pobre quien no tiene nada sino quien no tiene a nadie”.

Además, son todos iguales, son todos uno, son todos negros, ignorantes, campesinos y humildes y corruptos poderosos. Si lloran, pobrecitos; si ríen, pobrecitos, son tan ingenuos e inconscientes que olvidan su miserable vida ante su falta de madurez emocional.

Y, ¿qué hay detrás de todos estos estereotipos? Miedo.

Las sociedades occidentales necesitan estereotipos para clasificar la realidad y sentir así una sensación de seguridad que nos permita continuar tranquilos viviendo en nuestra reducida y entendible concepción del mundo. No son las realidades las que nos dan miedo, sino los estereotipos: la madurez y la enorme diversidad africana se niega, se simplifica y se encaja en un estereotipo “comprensible”. Los estereotipos limitan y coartan la libertad y las posibilidades de cada persona.

En cambio, ellos, los otros, los africanos ven en el otro no un enemigo ni un inferior, sino uno diferente, con otra concepción del progreso, del tiempo, del futuro, de la felicidad.  

Es hora de empezar a replantearse nuestros estereotipos. De pensar a quién benefician, y hasta qué punto se cometen atrocidades que recortan libertades aquí y allá en nombre de una seguridad que, bajo ningún pretexto puede ser cuestionada.

No sé quién ni cómo ha hecho que nos sintamos con el poder de establecer conceptos y leyes universales, marginando a las sociedades más grandes del planeta, pero aunque lo sigan haciendo ya lo harán más en mi nombre.


POOR AFRICAN BLACKS

We have three ways of thinking or describing Africa. The whole continent is seen as one country, infantilized and miserable. “Poor African Blacks.”

Black (sub-Saharan) Africa is seen as the childhood of world society. The whole continent is often presented through its children,: children running, children smiling, children full of flies or children with weapons in their hands, depending on the occasion, the media or the NGO on duty. As Europeans, developed and capable, (drowning in a bottomless pit if whatsapp falls one afternoon), we must take care of those underprivileged children who need our wisdom and care. They are not able to look after themselves. Let us rescue them! Let us lay waste their resources! Let us institute authoritarian regimes that follow our guidelines, and then, when there is nothing left to gain from us, let us abandon them and obviate any responsibility that is demanded from us, they are no longer under our sovereignty, we don’t want to break international standards.

On this African display of the advanced communities there are more then kids however. There are also extremely thin elders, systematically raped women, men wielding weapons or extracting materials from the land without control, for their own and their guerrillas benefits! Terrorists! Misery.

African societies are perceived as systems with a shortage of material and economic goods. They live on less than a dollar a day! Poor African Blacks …

We have the courage to consider these communities not only poor but also miserable. Starting from here, from our individualistic societies where a value of life is marked by the color of a skin; the color that enables us to let our armies to sow terror; that allows us to complain about the people who have escaped this misery and now are sleeping in our streets eager to “take our jobs.” From here, from our podium of the world, we consider miserable those societies where “a poor is not the one who has nothing but the one who has no one”.

Furthermore, they are all the same, they are all one, they are all black, ignorant, humble peasants and powerful corruptors. If they cry, poor africans; If they laugh, poor africans, they are so naive and unconscious that they forget their miserable life in the face of their lack of emotional maturity.

And, what is behind all these stereotypes? Fear.

Western societies need stereotypes to classify reality, thus maintaining a sense of security that allows us to continue living quietly with our narrow and understandable conception of the world. It is not the realities that frighten us, but stereotypes: the mature and enormous African diversity has been denied, simplified, and fitted into an “understandable” stereotypes. The stereotypes that are limiting and restricting the freedom and possibilities of each person.

On the other hand, they, the others, the Africans, looking at the other, don’t see an enemy or an inferior, but rather a different one, the one with with a different concept of progress, time, future, happiness.

It’s time to start rethinking our stereotypes. To think who benefits from them, and till which point we have committed the atrocities cutting freedoms here and there in the name of the security that cannot be questioned under no pretext.

I don’t know neither who nor how has made us feel so empowered to establish universal concepts and laws, marginalizing the largest societies on the planet, although if they continue doing so, they will be doing it in my name.

 

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