Getting Royal

Getting Royal

Words by Marina Escudero Merino

 


No alarms, no traffic no mobiles phones. In Atsiame, the rhythm is not marked by any clocks. Life in the village begins with the first rays of sun, singing of the roosters and the sound of palm brooms in the hands of women cleaning the village.

Every one is completely dedicated to their task: working in the rice farm, weaving the clothes for dresses, cooking meals or facing a new day at school. Patience and dedication for simple things is in the air. And above all are freedom and coexistence.

The arrival of the pirates to Atsiame was seen as a gift so often asked from gods and  ancestors. Minds of the natives and the newcomers were soaked in illusion, and the new reality was building up in sync.

There were requests, suggestions and doubts, but mutual respect was above all, sincere and enviable. The lines of the new path of social development, centered on education and marked by enthusiasm, have started to be traced. Like the two rivers that finally met to continue flowing into the same ocean. The crown have arrived and the joy broke out.

The truth is that there was already an unofficial monarch in the village, Daniela, Mama Dunuenyo (The Queen of Development). The local chiefs (the elders of the village) decided to initiate an enthronement ceremony and make it official, with vows, royal dresses, body paints and all the necessary deployment to celebrate the beginning of the new stage. Lucia, the coordinator of the arrivals from the north, was enthroned as Mama Fafa (The Queen of Peace).

The chosen day came and the ceremony was performed. Prayers, drums and dancing with the most magical ingredient, the illusion that spirits spread for miles away.

The enauguration was more than a welcome party. For the locals, this tradition is a form of recognition of foreign aid, and it also serves as a mechanism to involve Queens in the cultural and political life of the area, to represent their pride in being able to offer such honor to their outsiders.

The queens had no choice. From now on, their actions will be setting an example for the local inhabitants, however their actions in public will be slightly restricted. We fall into illusion for the projects that worth it. And in Atsiame, where happiness is an attitude, it is impossible not to be filled with the illusions for the every day to come.

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Ni alarmas, ni tráfico, ni móviles. En Atsiame, el ritmo no lo marcan los relojes. La vida en la aldea comienza con los primeros rayos de sol, el canto de los gallos y el sonido de las escobas de paja en las manos de mujeres que limpian la aldea.

Cada uno se entrega por completo a su tarea: trabajar en la granja de arroz, tejer las telas para los vestidos, cocinar o enfrentarse a un nuevo día de colegio. Se respira paciencia y dedicación. Y sobre todo libertad y convivencia.

La llegada de los piratas a Atsiame fue el regalo tantas veces pedido a dioses y ancestros. La ilusión empapaba el ánimo de los autóctonos y de los recién llegados, que comenzaban a construir una nueva realidad. Juntos.

Hubo peticiones, sugerencias y dudas. Pero ante todo, primaba un  respeto mutuo, sincero y envidiable. Comenzaban a trazarse las líneas del nuevo camino de desarrollo social centrado en la educación y marcado por el entusiasmo. Como dos aguas que se juntan para desembocar en el mismo mar. Estallaba la alegría y llegó la corona.

Lo cierto, es que ya había una monarca en el pueblo, Daniela, Mama Dunuenyo (reina del desarrollo). Pero ante la nueva situación, los chiefs (los hombres más sabios de la aldea) decidieron realizar una ceremonia de coronación, con juramento, trajes hechos a medida, pinturas y todo el despliegue necesario para celebrar el inicio de la nueva etapa. Lucia, la coordinadora de los llegados desde el norte, iba a ser también condecorada con el cargo Mamá fafa (reina de la paz).

Llegó el día escogido y se celebró el rito tradicional, que también tuvo algo de espiritual. Con oraciones, música de drums, baile, polvos y el ingrediente más mágico, la ilusión que se contagiaba a kilómetros de distancia.

La coronación fue más que una fiesta de bienvenida. Para los locales, esta tradición es una forma  de reconocimiento a la ayuda extranjera, sirve también como mecanismo para involucrar a las reinas en la vida cultural y política de la zona y representa su orgullo por poder ofrecer tal honor a sus forasteros.

Las reinas no tuvieron opción. Sus actuaciones supondrán un ejemplo para los habitantes y sus movimientos en público se verán ligeramente restringidos, pero son proyectos que merecen la pena. Y en Atsiame, donde la felicidad es una actitud, es imposible no llenarse de ilusión cada día.

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